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abril 20 / Educacional, Institucional, Organizacional

TEATRO COMO VEHÍCULO DE APRENDIZAJE

“¿Qué hacer con el teatro? Mi respuesta, si tengo que traducirla en palabras, es la siguiente: una isla flotante, una isla de libertad. Irrisoria, porque es un grano de arena en el torbellino de la historia y no cambia el mundo. Pero es sacra, porque nos cambia a nosotros.” Eugenio Barba

Efectivamente, el teatro nos cambia, nos mueve y nos fortalece nuestro espíritu de mejora mientras nos dota de herramientas para la vida. Lo hace sin que nos demos cuenta, mientras jugamos. El juego escénico permite un aprendizaje integrador mientras mejoramos nuestras habilidades cognitivas y emocionales.

El teatro es estrategia pedagógica que estimula la creatividad y el auto conocimiento, así como el desarrollo del pensamiento sistémico. Se trata de un potentísima estrategia que permite el desarrollo de habilidades emocionales.

A través del teatro, nos descubrimos y descubrimos a las demás personas, exploramos las emociones y descubrimos los límites corporales trabajando la coherencia entre pensamiento-emoción-acción. Sirve de entrenamiento a la hora de regular las emociones ya que permite tomar perspectiva respecto de algunas situaciones ya pasadas, y de ensayo para afrontar retos futuros. Permite el uso del modelado imitando un modelo de comportamiento que puede ser eficaz en determinadas situaciones.

A nivel grupal, posibilita el entrenamiento de las habilidades sociales practicando la escucha activa y la flexibilidad, ayudando a estar predispuestos/as a actuar ante cualquier situación imprevista. Supone el desarrollo de la empatía y la comprensión de las acciones, intenciones y emociones de las otras personas.

El arte dramático como medio educativo posibilita el trabajo sobre las inteligencias múltiples desarrolladas por Howard Gardner:

Inteligencia lingüística: A través del “trabajo de mesa” previo al espectáculo en sí, realizando un análisis del texto y subtexto y comprendiendo las distintas líneas de pensamiento de los diferentes personajes. También a través de ejercicios de improvisación.

Inteligencia lógico-matemática: En toda pieza dramática existe un conflicto, resulta muy interesante el uso de diversas estrategias para resolver conflictos planteados.

Inteligencia corporal-cenestésica: El actor/actriz actúa, pone en acción, hace visibles los procesos invisibles, y eso es posible únicamente gracias a la utilización de su cuerpo de manera eficiente, controlando sus gestos, movimientos y energía. Utilizando el cuerpo como vehículo de expresión.

Inteligencia espacial: Permitiendo transformar las imágenes que se tienen en la mente y darles una forma artística. También trabajando la relación con el espacio físico y personal entre los diferentes personajes.

Inteligencia musical: Teatro y música están íntimamente ligados. La música permite crear ambientes y forma parte del mensaje que se quiere transmitir. El uso de la música posibilita la generación de experiencias emocionales y así como de su expresión.

Inteligencia emocional intra personal: Una fuente de auto conocimiento que potencia la introspección hacía los pensamientos y sentimientos propios. Además aumenta la propiocepción o forma de sentirnos a nosotros mismos.

Inteligencia emocional inter personal: El trabajo en grupo es un principio básico del teatro, en donde el todo es mas que la suma de las partes, ya que es absolutamente necesario apoyarse en el trabajo del otro.

Inteligencia naturalista: A la hora de crear piezas dramáticas o de trabajar la relación entre cuerpo y entorno.

Por si esto fuera poco, además supone el aprendizaje a través de la experiencia, es divertido, y nos lleva a probar cosas nuevas, ¿te atreves a jugar?

LETICIA SANCHEZ ARREGUI

febrero 27 / Business, Educacional, General, Institucional

LA RESPONSABILIDAD DE DECIDIR

Podríamos afirmar que las personas necesitamos una causa mayor para cambiar. Inevitablemente cada nuevo año nos hacemos una lista de buenos propósitos que van unidos a cambios, y que, desgraciadamente, la mayoría de las veces no llevamos a cabo.

La diferencia entre las personas que cambian y las que no, está en la decisión. Tal y como nos traslada Victor Frankl “la decisión es la libertad de elegir a pesar de las condiciones que solo parecen que determinan un comportamiento”

Hablamos de un concepto de Libertad y Responsabilidad, la responsabilidad de Hacer algo o alguien de sí mismo, tal y como continúa V. Frankl en su exposición “La vida tiene sentido bajo cualquier condición”.

Los seres humanos tenemos la Libertad de elegir una actitud ante cualesquiera que sean las condiciones a las que nos enfrentamos, depende de nosotros el cómo reaccionamos ante estas situaciones.

Las personas cambiamos cuando cambiamos nuestros pensamientos.

Los pensamientos son las diferentes interpretaciones que cada cual hace del entorno: si en un entorno saludable practicamos un pensamiento negativo crearemos un entorno nocivo para nuestro organismo que frenará nuestro crecimiento, el pensamiento positivo nos lleva a generar un entorno orgánico saludable, el cual a través del sistema nervioso desarrollará una química que modificará la composición de la sangre mejorando la salud y la eficacia de nuestras células.

En esta línea y con un nuevo planteamiento sobre la felicidad y el cambio tenemos a Martin Seligman con sus estudios sobre “El pensamiento positivo y la felicidad”. Seligman nos plantea tres tipos de vidas felices:

“-La vida placentera: el individuo busca lo que le gratifica y cultiva emociones positivas

-la Buena Vida de Aristóteles: lo que cuenta es disfrutar con lo que haces, en el trabajo, en el amor o en el tiempo libre, hasta que te dejas absorber y eres uno con lo que estás haciendo

-La Vida con sentido: pones tu talento al servicio de los otros, llegando a formar parte de algo que es mayor que tú.”

Una de las aportaciones más liberadoras de la Psicología Positiva es que puede haber varios caminos hacia la felicidad, el Sentido de la Vida, es un rasgo funcional que depende del individuo, de sus decisiones, de sus decisiones, de las circunstancias que se ha ido forjando….volcarse en algo que te apasione y te ayude a sentirte útil.

El paradigma pensar, sentir y hacer expresa que hacemos como sentimos y sentimos como pensamos. Nuestros pensamientos se reflejan en nuestros sentimientos y son el motor de todas nuestras acciones.

¿Cuántas veces hemos oído que las personan no cambian?, ¿que cada uno es cómo es?

¿Cuantas veces vemos a personas resignadas, viviendo, o más bien sobreviviendo una vida sin sentido?

Detrás de todas estas afirmaciones subyace una motivación “el miedo al cambio”.

Si queremos cambiar nuestro destino tenemos que cambiar el modo en el que pensamos. Tal y como decía en un principio, encontrar una causa mayor, un sentido pleno y profundo para pensar, sentir y hacer de otra forma y emprender el camino de la transformación.

Tal y como traslada Ignacio Bernabé “..En cada cambio nos vamos dirigiendo a ese SER mucho más capaz que en realidad somos. Es la transformación a través del autodescubrimiento. Es lo que me permite saber quién soy realmente y encontrar motivos para convertirme en ese SER que soy en esencia. Y de esta manera descubrir el camino del crecimiento.”

Cuando nos centramos en disfrutar del camino, se consiguen objetivos más altos. El autodescubrimiento nos permite entender de manera experiencial que crecer es la consecuencia de cambiar.

Con este pensamiento, ¿hay algo que pueda ser imposible?

ISABEL ABASCAL

Coach Colaboradora y Directora Territorial de NORTEMPO