“¿Qué hacer con el teatro? Mi respuesta, si tengo que traducirla en palabras, es la siguiente: una isla flotante, una isla de libertad. Irrisoria, porque es un grano de arena en el torbellino de la historia y no cambia el mundo. Pero es sacra, porque nos cambia a nosotros.” Eugenio Barba

Efectivamente, el teatro nos cambia, nos mueve y nos fortalece nuestro espíritu de mejora mientras nos dota de herramientas para la vida. Lo hace sin que nos demos cuenta, mientras jugamos. El juego escénico permite un aprendizaje integrador mientras mejoramos nuestras habilidades cognitivas y emocionales.

El teatro es estrategia pedagógica que estimula la creatividad y el auto conocimiento, así como el desarrollo del pensamiento sistémico. Se trata de un potentísima estrategia que permite el desarrollo de habilidades emocionales.

A través del teatro, nos descubrimos y descubrimos a las demás personas, exploramos las emociones y descubrimos los límites corporales trabajando la coherencia entre pensamiento-emoción-acción. Sirve de entrenamiento a la hora de regular las emociones ya que permite tomar perspectiva respecto de algunas situaciones ya pasadas, y de ensayo para afrontar retos futuros. Permite el uso del modelado imitando un modelo de comportamiento que puede ser eficaz en determinadas situaciones.

A nivel grupal, posibilita el entrenamiento de las habilidades sociales practicando la escucha activa y la flexibilidad, ayudando a estar predispuestos/as a actuar ante cualquier situación imprevista. Supone el desarrollo de la empatía y la comprensión de las acciones, intenciones y emociones de las otras personas.

El arte dramático como medio educativo posibilita el trabajo sobre las inteligencias múltiples desarrolladas por Howard Gardner:

Inteligencia lingüística: A través del “trabajo de mesa” previo al espectáculo en sí, realizando un análisis del texto y subtexto y comprendiendo las distintas líneas de pensamiento de los diferentes personajes. También a través de ejercicios de improvisación.

Inteligencia lógico-matemática: En toda pieza dramática existe un conflicto, resulta muy interesante el uso de diversas estrategias para resolver conflictos planteados.

Inteligencia corporal-cenestésica: El actor/actriz actúa, pone en acción, hace visibles los procesos invisibles, y eso es posible únicamente gracias a la utilización de su cuerpo de manera eficiente, controlando sus gestos, movimientos y energía. Utilizando el cuerpo como vehículo de expresión.

Inteligencia espacial: Permitiendo transformar las imágenes que se tienen en la mente y darles una forma artística. También trabajando la relación con el espacio físico y personal entre los diferentes personajes.

Inteligencia musical: Teatro y música están íntimamente ligados. La música permite crear ambientes y forma parte del mensaje que se quiere transmitir. El uso de la música posibilita la generación de experiencias emocionales y así como de su expresión.

Inteligencia emocional intra personal: Una fuente de auto conocimiento que potencia la introspección hacía los pensamientos y sentimientos propios. Además aumenta la propiocepción o forma de sentirnos a nosotros mismos.

Inteligencia emocional inter personal: El trabajo en grupo es un principio básico del teatro, en donde el todo es mas que la suma de las partes, ya que es absolutamente necesario apoyarse en el trabajo del otro.

Inteligencia naturalista: A la hora de crear piezas dramáticas o de trabajar la relación entre cuerpo y entorno.

Por si esto fuera poco, además supone el aprendizaje a través de la experiencia, es divertido, y nos lleva a probar cosas nuevas, ¿te atreves a jugar?

LETICIA SANCHEZ ARREGUI