Coaching. Últimamente en todos los foros se habla de Coaching. Personal, ejecutivo, de equipos…en empresas, en el ámbito educativo, en administración pública…

Unos se acercan desde la curiosidad, otros desde el escepticismo, bastantes desde el entusiasmo….muchos desde la incertidumbre….pero hay una cosa que comparten todos ellos…el Coaching no deja indiferente a nadie.

Los que nos dedicamos al desarrollo de Personas y a contribuir a optimizar relaciones para mejorar organizaciones, entendemos que este nuevo concepto de Coaching no es sino intentar sacar lo mejor de uno mismo para que repercuta en el bienestar colectivo.

El Coaching ha sido durante años mi asignatura pendiente, a la que siempre me acercaba, despertaba mi curiosidad, coqueteaba con ella, pero también siempre la rutina me obligaba a dejarla en segundo plano. Pero por fin llegó mi momento del Coaching. Y me lancé a la búsqueda de su significado real.

Y ahí comenzó mi camino por un mundo desconocido, pero apasionante!

En el coaching partimos de una premisa fundamental: Cada persona es completa y llena de recursos.

Esta primera afirmación da vértigo, o por lo menos a mí me dio vértigo. Encierra tanta fuerza, contundencia y grandeza que te hace parar y coger aire.

Y seguimos: El Coach acompaña a las personas a profundizar sobre sí mismas trabajando sus propios valores, descubriendo nuevas perspectivas y aprendizajes, desarrollando su capacidad de auto-liderazgo y potenciando los recursos necesarios para alcanzar aquellos retos que se propongan”… Como podréis suponer, el vértigo se convierte en mareo.

Con este inicio, mi curiosidad, mezclada en un primer momento con un poco de escepticismo, fue la impulsora de mis pasos. ¿Será verdad esto que estoy intuyendo entre líneas? ¿Qué parte será la real y dónde entrará en juego el adorno e incluso la imaginación?… Y mi curiosidad siguió su curso.

Mi decisión ya estaba tomada, yo quería ser Coach, quería ver si era capaz de tener esa visión, de acompañar en vez de aconsejar y dirigir… Para mí era un reto personal.

Y así lo viví y lo vivo cada día.

Hay tres partes importantes en el Coaching: la toma de conciencia, la responsabilidad y la acción.

El Coaching es una opción personal, significa avanzar, mirar al futuro, pero para ello debemos ser conscientes de donde estamos. Todo pasa pues por el autoconocimiento. Parece fácil pero es un costoso ejercicio de reflexión y de asumir nuestras potencialidades y nuestras áreas de desarrollo.

¿Cuántas personas a día de hoy no son capaces de hacer esta parte?…ya sea por sus creencias, por sus miedos, por las propias limitaciones que nos ponemos…Y ahí está la figura del Coach…para acompañar en este autodescubrimiento.

Una vez que eres consciente de ti mismo, llega la fase de responsabilidad, pero RESPONSABILIDAD con mayúsculas, el hacerse responsable de las cosas supone que ya no existen escusas, que ya no existen “es que…”….que todo está en tus manos….y eso vuelve a dar vértigo….

Y por último, la acción, una vez que te conoces, que asumes la responsabilidad…. el siguiente paso natural es la ACCIÓN.

No hay proceso de coaching sin acción, la acción es evolución, tener objetivos claros e ir a por ellos, con tu ser, con tu saber hacer, de una manera consciente. A veces te caerás, otras veces te estancarás…pero nadie dijo que la vida sea fácil o sí?…lo importante…avanzar hacia tu objetivo. Si yo cambio, todo cambia.

Si llevamos esto mismo al ámbito de los equipos el proceso es similar.

En cualquier equipo de trabajo, hay que marcarse un objetivo, hay que identificar lo que aporta cada miembro, y hay que andar un camino….con más o con menos curvas…pero siempre movimiento. Recorrer un camino entre lo que estamos siendo y lo que queremos ser.

En cualquiera de los dos casos…llegar a ser nuestra Mejor Versión.

Y cuando llegas a donde quieres llegar, cuando el equipo avanza como un nuevo ser, cuando todo fluye….lo que nos invade es esa sensación de plenitud y bienestar, y descubres lo que veías entre líneas…y te gusta.

Para finalizar me viene a la mente el libro de un buen amigo, que para mí representa el inicio de cada nuevo reto:

“Enhorabuena porque…. Sabes, quieres, puedes y te lo mereces… ¿Y ahora por qué no? (Jorge Ortiz de Urtaran, Vitoria 2016)”.